jueves, 9 de agosto de 2012

Y tras varios tequilas..


El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Me agrada más que al llevarme a la playa me dejen unos minutos sola en la orilla. Prefiero eso a que estén incordiando con historias de amores y de problemas de peinados. Tengo suerte de tener las dos cosas, que me lleven y que me dejen pensar.

Me pregunto si una persona puede vivir con un sentimiento sin exteriorizarlo toda su vida. Lo fácil que parece decir un Te quiero, lo siento, por ti muero, lo que quieras yo hago. Y lo difícil que lo hace algunas personas, llegando incluso a poner en peligro su moralidad, su humildad y... si persona en su totalidad.


Yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pescado, ni orgullo ni piedad. Yo no quiero saber por qué lo hiciste. Yo no quiero ni contigo ni sin ti... Lo que yo quiero muchacho de ojos triste es que mueras por mi...

Ayer entre chupitos y demás, te das cuenta de que cada persona tiene una historia en la cabeza, y que sólo te interesa la tuya. Me dí cuenta de que la persona que decía que la otra era una pesada, se volví ella pesada al decirlo tantas veces. Me dí cuenta de que le puedo resumir a Mariola la historia que me ha estado atormentando durante días en diez frases, y ella casi sentirlo como yo lo sentí...
Te das cuenta que bebido no puedes hacer ninguna clase de pactos, y sólo queda el mensaje por la mañana preguntando ; ¿Has llegado?, ¿Qué pasó ayer!?
Y te vas al servicio, y los 50 segundos que estas tu sola, esa maldita persona te viene a la cabeza, y encojes los hombres y piensas... si él no me quiere, yo tampoco a él, no hay más.
Y sales del servicio como si hubieras tenido un encuentro amoroso en el cuarto de baño. La siguiente vez no irás sola para no encontrarlo.


Risas y más risas y al final acabas con tu amiga de toda la vida sentada en una tarima recordando cosas y diciendo a los cuatro vientos que no habéis cambiado, y por muchas cosas que pasen seréis vosotras mismas siempre.

Intentas explicarle a otra amiga que aunque sea el pretendiente perfecto tu ya no mueres por nadie. Ya lo hicisteis, diste lo mejor de tu persona y ahora sólo mueres por ti. Hay tiempo para volver a perder la cabeza, tener sólo ojos para esa persona y que la luz te la den sus ojos.

Los momentos en los que me quedo en blanco, mirando al suelo recordando, esos momentos de oscuridad son por él, evidentemente. Había y hay momentos de luz recordando pero poco a poco se los lleva él y el tiempo. Si él no muere por mi, yo no lo hago por él. 

Decía Antonio Flores ; Si quieres quererme voy a dejarme querer,
si quieres odiarme no me tengas piedad.


A mi la luz ahora me la da el tequila y la que entra por mi ventana por las mañanas para estudiar.

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